La canción de las 11:11. Como a tantas cosas en mi particular historia, también llego tarde a la música de Muy Fellini. Me retrasé en mi primer día de cole, llorando en los brazos de mi madre, en mi primer encuentro con aquella chica que tanto me gustaba y en aquel primer minuto de mi nueva vida. A estos chicos de Pamplona les acabo de conocer y lo hago justo en el mismísimo momento en el que anuncian su final. La vida me da que ahí quedan sus canciones y que yo sigo aquí para poder disfrutar de ellas. La vida me da que en la mayoría de las ocasiones tarde no es, ni mucho menos, nunca.

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