La canción de las 10:36. Me emociono descubriendo música. La siento, conecto y algo se enciende. Todo está inventando menos la emoción y el sentimiento, cada vez más intensamente desconocidos. Cuando el hombre de las cavernas hizo fuego, asustose primero y maravillose después. Yo me he ahorrado el susto y directamente me ha dado por disfrutar. Estos tipos de la guipuzcoana Oiartzun cantan lo de siempre como pocas voces lo había oído. Sigamos sus pasos que seguro que no nos perderemos.

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