La canción de las 11:20. Resuena esta canción desde hace un par de años en la parte más selecta de mi cabeza. Dos de los héroes de mi actual adolescencia inacabada se juntaron hace tiempo para hacerme vibrar como pocos. Y provocan en mí eso que solo me da la música, la buena, la eterna. No sé cómo se atrevieron a hacerlo, pero lo hicieron. Yo, encantado con su osadía ¿Te atreves tú a compartir mi alegría?

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