La canción de las 14:16. Otra de mis heroínas de juventud. De las pocas de aquella época a las que nunca conseguí ver en directo. Con grandilocuente nombre de prodigiosa artista la canadiense Loreena McKennitt iluminó mi recién comenzada adolescencia hasta límites insospechados. Este “The Mummers Dance” está en mi memoria colectiva y resuena ahora en esta fantástica grabación en directo desde el no menos monumental Palacio de Carlos V, junto a la simpar Alhambra granadina. Nunca nada tan bueno sonó en tan buen lugar.

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