La canción de las 22:14. Antes de que Carlos Jean se viese fagocitado por el hambre y especialmente por las ganas de comer dejó para la posteridad dos asombrosos discos llenos del mejor ritmo inimaginable. En mi mente, aún, un espectacular concierto en el Multiusos en el que no paré de saltar ni un solo segundo. Y en esto, llegó el hormiguero… Cuando vuelva a sacar la cabeza del agujero en cuestión, le espero ansioso.

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