19 de agosto. Tumaca

La canción de las 13:38. Si algo le falta a este grupo es el pan. Nada más. Para variar, no sé quiénes son, aunque si apuesto por la extrema juventud porque el riesgo ya se lo adivino. Cantan a las uvas y a los besos con esas guitarras tan pintureras y ese cuarto de tiempo tan característico de la buenísima música moderna. Y es más que suficiente.

18 de agosto. Pauline en la Playa

La canción de las 18:48. De repente se ha nublado la tarde estival y mi mente musical ha ido derecha a elegir canción melancólica y lánguida, ambos adjetivos preciosos y llenos de fantástico significado. Y mi mente, mucho más lista y rápida que yo, no encontró dudas. Y halló lo que buscaba en el último disco de las asturianas hermanas Álvarez, Alicia y Mar, conocidas musicalmente como Pauline en la Playa, como homenaje a la peli de Rohmer, otro lánguido de campeonato. “Una gran ballena azul” fue la elección final. Y a mí me encantó.

15 de agosto. Cosmen Adelaida

La canción de las 18:29. También escucho buena música en el día más inactivo del año. Si no bastaba con que fuera agosto, este festivo 15 pone en lo más alto la galvana nacional. Imagino que no habrá nadie al otro lado, aunque ahora, en playas y piscinas, el móvil es más imprescindible aún que la protección 30 de la crema solar. Por si acaso, y porque quiero, ahí está “El futuro“, lo último y brillantemente ochentero que han grabado los componentes de Cosmen Adelaida, grupo madrileño de muy respetable trayectoria e inclasificable denominación.

14 de agosto. Amaia

La canción de las 15:39. Venga va. Por fin, este modesto blog de música e ilusiones se hace eco de lo nuevo de Amaia. No veo OT desde los tiempos de Chenoa, cuando Bisbal era cantante de orquestas y Bustamente, aprendiz de albañil. Ningún prejuicio, pero lo que he escuchado de los jóvenes que salieron de ese programa, de antes y de ahora, no me ha gustado casi nada. Salvo, eso sí, un par de excepciones: el barcelonés Alfred García y la navarra Amaia. Leo, con disgusto, que el disco debut de esta última no lo producirá definitivamente, Raül Refree. Cierto que su suplente, Santiago Barrionuevo, de El Mató a un Policía Motorizado, tampoco está nada mal. Este adelanto, “Quedará en nuestra mente“, me suena, y con sumo agrado, a la primera Bien Querida. Y eso ni es cualquier cosa ni lo puede hacer cualquiera.

13 de agosto. Karavana

La canción de las 16:25. Prefiero no saber los años que tienen los componentes de Karavana. En su conjunto, digo, los cuatro, porque uno por uno deben de ser insultantemente jóvenes. Como yo, por otra parte, en cierto sentido; por ejemplo, en este de que me gusten, y mucho, sus canciones. Grabados por Paco Loco, ese prohombre al que hace tres días vi gozar sobre el escenario del Sonorama en calzoncillos y al son de bailes imposibles. Dicen los integrantes de Karavana que son de Sevilla y de Madrid. Este “Hoy” suena a antes en ahora. O sea, a bien.

12 de agosto. Chico Blanco

La canción de las 16:13. La gente se va de la gran ciudad cuando menos calor hace. Así tocamos a más vientecillo fresco los que por ella andamos. Me miro y trato de confirmar. Soy un chico, no ya por edad sino simplemente por contraposición con una chica; y soy blanco, aunque el sol gallego me dejó casi tizón. Pablo Cobo, de Granada, también lo es, aunque se diferencia de mí en el talento musical y en la concepción del ritmo, y eso que del primero no tengo nada, pero de la segunda, bastante. Este “Tech. love (Otra vez)” destila ambas cosas. A borbotones.

11 de agosto. Casa Manuela

La canción de las 13:46. Mis vacaciones musicales llegan a su fin, aunque la música nunca me abandona. Especialmente, la más pequeña, la más simple, la que más llega. La profesora Antía Eseuve, qué precioso nombre y qué decir del apellido, y el escritor Pablo Wilson, decidieron unir sus fuerzas en Gijón y dar paso a Casa Manuela. Cantan a la pereza, uno de mis pecados provincianos preferidos. Hacedlo con ellos.

8 de agosto. Santo Drama

La canción de las 12:22. Regreso por un momento, que no sé cuándo volveré. Me largué a ver música, y a tostarme al sol en el lugar que nunca falla, y me vuelvo a ir en breve a ver decenas de conciertos juntos. Algo bueno encontraré, aunque en el casi infinito programa no aparecen Santo Drama, mi descubrimiento de hoy. Descubrimiento relativo porque conforman un trío que no enseña el rostro y suele aparecer de esta guisa.

En todo caso, no es eso lo que más me importa, sino que lo principal es la buena música que hacen. Este explícito “Tres cerdos de la mano“, con sus adorables toques progresivos, lo demuestra.

30 de julio. Mafalda

La canción de las 11:45. Música para vacaciones. Lo único que me traje de Buenos Aires, además de ganas inmensas de volver cada día, fue un libro con lo mejor de Mafalda. En aquel tiempo, la prehistoria, no había demasiadas pegas con el peso de los equipajes y aquel libraco del genial Quino me acompañó en el interminable vuelo sobre el océano infinito. Esta Mafalda de la que hoy os hablo es otra. Con raíces en el Reino Unido y en España, y ahora viviendo en Nueva York, hace, según ella, “pop oscuro“. Si es así, que viva, por siempre, la oscuridad. Y el humor.