21 de septiembre. Noia

La canción de las 14:38. Leo Noia y mi mente se va, más rauda aún que veloz, a mi añorado paraíso gallego. Pero no. No va de eso el asunto. Noia, en catalán, significa chica. Gisela Fulla-Silvestre es una noia catalana, que vive y compone música fantástica y originalísima desde una habitación del neoyorquino barrio de Brooklyn. Una combinación, como bien se puede comprobar escuchando este “Ausencias“, difícilmente batible.

19 de septiembre. Astropálido

La canción de las 16:02. Con en tantas otras ocasiones llego a Astropálido por el nombre. Brillante, cuando menos. Escucho “Aún queda para largo” y, claro, me gusta. Me pregunto por qué haciéndolo mejor que otros muchos que hacen algo similar, no son más conocidos. Pero esa es la pregunta del trillón. Busco algo de información sobre ellos y encuentro que son de Sevilla y, ¡date!, que son los antiguos Genérica. He oído tantas veces “El despido”, he dormido tantas veces en la cama de Carla, que ahora solo soy capaz de darles la bienvenida.

18 de septiembre. Choley

La canción de las 15:16. Tecleo Choley en el buscador universal y básicamente hallo platos propios de la cocina india con garbanzos de toda índole como principal ingrediente. Muevo el ratón hacia abajo y encuentro lo que iba buscando. Un chaval de Madrid, de nombre, imagino que artístico, Carlos Bonito, que rasguea y juega con una guitarra eléctrica. Lo hace llamándose Choley y combinándolo con una más que sugerente voz. Este “Con solo mirarnos” va directo a convertirse una de mis canciones preferidas de, no sé, esta semana, este mes, este año, esta vida, o lo que sea.

17 de septiembre. Durango14

La canción de las 15:35. Imagino, solo imagino, que el origen de Durango14 está más cerca de México que de Vizcaya. Quizá sea, sin más, una trivial dirección postal y aquí me ando, con tal de escribir algo que acompañe a la música imprescindible, buscando relaciones inexistentes. Durango14 es un quinteto que hace, literal, Surf&Roll espeso. Reconozco que me cuesta adentrarme en el constante instrumental; por eso, ahora que lo han aderezado con la voz de Gabi Montes, de Sexy Zebras, les he descubierto. Y, decidido, les conquisto. Cómo no hacerlo con semejante guitarreo.

16 de septiembre. León Benavente

La canción de las 14:34. No le hice demasiado caso al segundo disco de León Benavente. No recuerdo exactamente por qué lo hice, pero desde la semana pasada me confabulé para que no sucediera lo mismo con el tercero. Y he decidido no esperar. Me cuesta recordar algún lanzamiento de grupo más brutal que el de estos músicos que rodean a Nacho Vegas y que, sin él, son aún mejores. Fue salvaje y así lo conté. No lo es menos lo primero que he escuchado del nuevo del disco. Se llama “Ayer salí“. Además del vídeo habitual, hago constar la fenomenal demostración que se cascaron el otro día con Buenafuente y que deja, literalmente, sin palabras.

Pero James ¿qué?

Me acerqué el pasado miércoles a La Riviera a ver qué pasaba y de nuevo pasó. Antes de entrar, me habían timado justo enfrente con una empanada de espinacas a precio de cordero de Aranda. Un rato antes, había tenido que hacer frente a la evidente pregunta de mis compañeros de trabajo. ¿Que a quién dices que vas a ver? Que a James. Pero a James, ¿qué? Y así. Aquello prometía.

Entré en ese lugar que sería fantástico para escuchar música si es que algún día se escuchara bien, y me sentí como en casa. Lleno sin apreturas y mucha calva entre el público. Aunque para calvo, para glorioso calvo, Tim Booth, el líder de la banda que nació en Manchester el año del Naranjito. Excelso dominador del escenario e intérprete de espasmódicos bailes, a la segunda canción ya jugaba con los de la primera fila y mediado el concierto no dudó en lanzarse a sus brazos.

Viendo a Booth ahí, tan cerca, no pude por menos que comparar. Reconozco que lo hice toda la noche, y sé que no es muy bueno, pero peor es timar con empanadas de espinacas. A ratos me sonaba a Bono y en otros, se me aparecía el grandísimo Mike Scott. Pero todo el tiempo, viéndolo ahí tan cerca, tan entregado a la causa, me imaginaba a ciertos músicos nacionales que tanto gustan. Tan profesionales, tan modernos (¡Moderno!), tan seguros del aplauso fácil, tan guays, tan instagramers… y tan poco reales. Sí, sí, estoy pensando en varios, pero en uno muy concretamente. Algunos ya lo habrán adivinado.

Yo lo hago habitualmente, pero es fantástico acudir a conciertos de artistas de los que solo sabes dos o tres canciones. Lo segundo mejor de esto es la inmensa capacidad de descubrimiento que posees. Eres un afortunado. No sabes casi nada y mucho te sorprende. Lo más mejor, sin embargo, es observar las caras de los que se las saben todas. Disfrutones hubo por centenas el otro miércoles en La Riviera. Y eso es fantástico. La música, y poco más, lo hace posible.

Me gustaron mucho los James. Pero mucho. Siete tipos entrados en años y una tipa algo más joven haciendo buenísima música para todos los públicos y para todos los tiempos. Me encantó, también, y aquí viene otra comparación odiosa para otros muchos, que respetaran sus clásicos. Ellos habrán tocado Sometimes millones de veces, pero yo solo la voy a escuchar en directo una vez. Y resultó que fue la otra noche, pasadas las diez y media, y fue un lujazo. Pocas canciones en el mundo me dan mejor rollo que esta. El miércoles, además, confirmé que también me emociona. Un montón.

Lo mismo sucedió con una fantástica y extendida versión del monumental Getting Away With It (All Messed Up), que Booth acabó cantando muy lejos del escenario. Protestó algún acérrimo que no hubieran atacado Laid, pero creo que al momento les perdonó. Y si él lo hizo, camiseta en ristre del grupo mancuniano, quién era yo para tenérselo en cuenta.

Como ocurría muchas veces desde que el dios Simeone llegara al vecino y casi extinto Vicente Calderón, se declaró el estado de felicidad en La Riviera. Por más que Tim Booth tuviera que dar por concluida una canción solo 30 segundos después de comenzarla porque no oía la guitarra, por más que en otro momento mandara callar a los habituales charlatanes de todos los conciertos.

Todo acabó con parte del público sobre el escenario, cantando y bailando el ochentero Come home con el que finalizó aquello. Haciéndose de cruces por poder estar un ratito junto a sus ídolos musicales en el lugar donde se hace la magia. Siguiendo las instrucciones de Booth y sus fantásticos secuaces, nos fuimos a casa. Y tan contentos. Ni me volví a acordar de lo de las espinacas.

12 de septiembre. Moose

La canción de las 14:52. Me siento cómodo en el silencio del rincón, en la esquina de lo minoritario. Cual cerdo en charca. En todo en la vida; no digamos ya en la música. Ya habrá tiempo para solemnidades. Hoy no es el día. Hay un tipo en Avilés, apellidado Solís y con un nombre que comienza por L. y desconozco, que lleva años dándole a esto de la música. De la buena, por lo que escucho de su último proyecto. Se llama Moose y suena pelín lánguido, como a mí tanto me gusta.

11 de septiembre. El Petit de Cal Eril

La canción de las 15:36. Dicen que hoy es 11 de septiembre. Yo también me acuerdo de qué estaba haciendo exactamente cuando las torres se vinieron abajo. Trabajar para contarlo en concreto. Más o menos, mi estado ideal. Dicen, también, que hoy se celebra la Diada. Para algunos de mis conocidos, yo soy aquel rarito al que le gusta la música en catalán. Así es. Hace años, recomendé 11 canciones en catalán para un día como hoy. Las repaso y las mantengo. Y añado lo nuevo de El Petit de Cal Eril, el nombre con el que Joan Pons esparce su indudable talento. Seguid llamándome rarito. Pocas cosas me gustan más.

9 de septiembre. Nixon

La canción de las 16:16. Hasta lo que yo sé aquel presidente norteamericano de nombre Richard no cantaba. Hasta lo que recuerdo por aquí ya se pasó el imprescindible Francisco Nixon. Los que vienen hoy a divertirse y a esparcir talento son los Nixon, chavales almerienses que han tenido a bien componer el himno del último y reciente CoolturalFest de su ciudad natal. Lo han llamado “Invencibles” y es una fantástica canción que apuesta por la plena inclusión de las personas con diversas capacidades. Leo, incluso, que han cedido los derechos de la canción al Unión Rugby Almería, y entonces ya no puedo estar más contento. Junto a los chicos almerienses han colaborado viejos conocidos de este blog de música e ilusiones: Carlos Sadness, Elefantes, Nunatak, Rayden, Delaporte, Shinova y Delafé. Buena gente todos ellos, sin duda.

8 de septiembre. DobleCapa

La canción de las 13:24. Lo reconozco: uso toallitas. Soy aún niño hasta para eso. Imagino que Arianne Picón y Mario Navajas son más de Scottex. De ahí lo de llamar a su grupo DobleCapa. Dios mío, el ruidaco tan brutal que hacen esta pareja. No hablan, mucho menos cantan, pero es que tampoco hay necesidad. Les vi el otro día acompañando a los absolutamente deslumbrantes Atención Tsunami y lo bordaron. Ya explicará Mario algún día cómo sale tanto ruido bien hecho de aquella minúscula guitarra llamada CigarBoxGuitar. O mejor, que no lo haga. Y que toque.