18 de noviembre. El Columpio Asesino

La canción de las 14:24. Imagino a los fieles de El Columpio Asesino pelín descolocados, o quizá algo peor, por su nueva entrega. Afortunadamente, me encuentro al otro lado. Nunca pude entrar en la sombría música de los navarros. Valoré, claro, su mítico “Toro”, pero en mi justa medida. Sin embargo, este “Preparada” no me disgusta en absoluto. Por algo será. Quizá por ese bajo imperial.

16 de noviembre. Massiel

La canción de las 12:07. Sí, amigüitos y amigüitas. Así, como suena. Qué mejor que un sábado frío y soleado, con gran diferencia, mis días favoritos del año, para recuperar a Massiel, chistes alcohólicos al margen. Obviamente, no desperté con esta cancionaca en la cabeza, básicamente porque hace menos de 24 horas no la conocía de nada. Pero es que ayer, sin prácticamente comer, me metí en el cine a paladear “Ventajas de viajar en tren“, peliculón no apto para timoratos ni prudentes, imagen fidelísima de la brutal novela homónima del gran Antonio Orejudo. Y en uno de los cientos de momentos cumbre del extraordinariamente surrealista film suena esto, grabado en 1981. Tan potente. Como la novela y la película.

15 de noviembre. Raúl Querido

La canción de las 14:28. Me pasé medio verano cantando a voces Un yerno ideal de los nunca bien ponderados El Pardo. El otro medio estío fue un auténtico rollo. A la espera de la obra definitiva sobre el auge y la caída de Albert, no me resisto a escuchar todo lo nuevo que me llega de Raúl Querido, otrora líder de El Pardo. Lo último, de ayer mismo, es este desquiciadamente adictivo “Nueva nueva visión“. Habla, para cerrar el ciclo mágico, de mi nuevo nuevo barrio. “Esto no es Bélmez / no / es Carabanchel / nadie te saluda desde la pared“. Sin palabras.

14 de noviembre. Indian Feathers

La canción de las 15:44. Me lo digo cada día, aunque no me lo acabo de creer. No todo ha de ser serio, decisivo, trascendental ni trágico. La vida de Ricardo Montes, y de su expareja Paloma, tiene pinta de ser todo eso. No así la música de este cuarteto donostiarra llamado Indian Feathers, que hace punk suave y cachondo de los de toda la vida. Los Carolina Durante, inevitable referencia, comenzaron con Cayetano y mira dónde están ahora.

13 de noviembre. Marta Knight

La canción de las 15:19. A mí me encantaría que esta joven muchacha barcelonesa de Martorell se llamara Marta, se apellidara Caballero y lo hubiera traducido al inglés por vete tú a saber qué motivo raro. Sea como fuera, hoy viene por aquí a cantar “Resurrection“, un temazo que bebe de tantos sitios que se parece a mí en mis años mozos. En serio, se apellide como se apellide, me encanta su voz y su forma de adecuarla a la melodía.

12 de noviembre. Diamante negro

La canción de las 15:52. Donde dije digo, digo ahora no Diego, que sería muy cercano, ni siquiera Rodrigo, que también valdría, sino que ahora voy y digo Anacleto. Hasta aquí mi sesudo análisis del fascinante momento político vivido hace un rato. En fin, a lo que vamos. Pol, Lucas y Benoit, este último pluriempleado en los vibrantes Medalla, cantan bajo el nombre de Diamante Negro. Y lo hacen, creo que desde Barcelona, de modo excelentemente desenfadado. De su breve y, sin embargo, completo EP de presentación, me quedo con “Abrazo” y les mando muchos, a ellos primero, y al resto también, incluidos a los olvidadizos.

11 de noviembre. Mariola Membrives

La canción de las 15:53. Asistí pertérrito y pasible a una demostración musical sin igual. De nada conocía yo a Mariola Membrives y no creo que su nombre se me olvide muy pronto. Difícil encontrar un experimento de tanto riesgo. Nunca pude entrar en el Omega de Lagartija Nick y Enrique Morente, pero ahora puedo reconocer al fin que fue una tara propia. La idea de Mariola es cantar las canciones que Lorca grabó al piano con La Argentinita, pero como ella cree que hay que interpretarlas hoy: con dos guitarras eléctricas, brillante el argentino Osvi Grecco y excelso Javier Pedreira, y un trombón, tremendo ese Vicent Pérez activando y desactivando decenas de pedales electrónicos. Esta versión de estudio de La Tarara, por más que sea buena, no hace justicia a la barbaridad que se escucha desde las gradas de un escenario cualquiera.

7 de noviembre. Mon Dvy

La canción de las 16:12. Detrás del enigmático nombre de Mon Dvy está un único tipo, el talentoso navarro Martín Muñoz. Este original hasta en el título “En el punto de ira” me gusta desde el comienzo. Y lo hace hasta el final. Moderno y melódico. Buscando, como suele suceder, encuentro. Y veo que Martín es también el batería de Yawners, el fantástico proyecto grunge que comparte con mi paisana Elena Nieto. Y es tan distinto a esto, y me gustan tanto las dos cosas, que confirmo que el talento no debe andar muy lejos.

6 de noviembre. El Hijo

La canción de las 15:36. Tuvieron que ser amigos de penúltima generación los que me inyectaran en vena el gusto por Migala, grupo antes desconocido y luego imprescindible, comandado por el renacentista Abel Hernández. Desde su lamentada disolución, Abel continúa haciendo música desde Gijón y bajo el familiar nombre de El Hijo. Su impactante Quebradizo y transparente me taladró la cabeza hace un tiempo. Acaba de regresar, sin perder un ápice de adorable rareza, aunque ahora aderezada con dosis de electrónica digital y con la sugerente voz, al menos en este “Nuevo brutalismo”, de Laura LaMontagne.